CRÓNICAS POSELECTORALES 2021: Clasificación por penales.
Los caudillos y sobre todos los caudillos latinoamericanos, son motivo de fascinación y estudios para muchos entendidos en la materia, y esto es precisamente porque en nuestras varias carencias vemos en estos a esos valientes héroes de la literatura, que se lanza hacia la adversidad por las causas que consideramos justas, aunque muchas veces sean limitaciones propias de nuestro entorno.
Sin embargo, inadvertidamente estamos creando otro caudillo, el villano. El villano es esa gran antítesis del héroe y el gran obstáculo en el cumplimiento de esa utopía del final feliz, que es tan propio de los cuentos de hadas, pues precisamente eso somos los seres humanos, animales sentientes a la espera de un eterno cenit.
En el Ecuador del siglo XXI, está claro que el gran caudillo heróico del Ecuador, para muchos (no para un servidor) es Rafael Correa, aquel joven que llegó a irrumpirlo todo en 2006 y encarna ese anhelo de ficción de las masas de que un redentor nos solucione todos los problemas. Sin embargo, una gran historia como la del correato, debe tener un gran villano para combatir, ese gran villano (para los correistas) no es nada mas y nada menos que Jaime Nebot, el gran caudillo del golfo y el segundo del Ecuador, que sobrevivió a los 10 años del huracán correista, y se atrincheró en Guayaquil, la primera ciudad del Ecuador, y lo identificó claramente como el gran bastión de la derecha en el Ecuador.
Una vez más me es necesario ocupar la comparación, quizá eufemística del fútbol con la política, es que son tan parecidos porque además de generar pasión desbordante, se basa a los números y resultados, y es así que volvemos a mencionar a la suerte del campeón, que esta vez no solo opera a favor del delfín correista, sino al señor Guillermo Lasso, después de haberse aliado con Jaime Nebot, quienes vencen como aquel equipo mundialista que campeonó por última vez en 2006, por penales.
Ahora bien, para comenzar esta historia nuevamente debemos remontarnos una vez más, a los sucesos octubre de 2019, cuando Jaime Nebot, en una jugada riesgosa, apoya al cambio de sede del Gobierno Nacional hacia Guayaquil, en una movida desesperada por parte de Lenin Moreno por salvar su escuálido gobierno, arriesgando así el caudillo del golfo, una pequeña parte de su capital político.
El Jaime
Nebot que comenzó en 2019, tomó muy buenas decisiones, pero también otras muy
malas. Una gran y acertada decisión al parecer fue la de apuntalar una
amplia plataforma electoral en 2019 en torno a una conexión de lo local con
lo nacional, realizando alianzas con movimientos locales, unas buenas (como las
de los movimientos de la sierra norte, centro y oriente), pero también
otras malas y hasta vergonzosas (como la Alianza por la Unidad Manabita con Mariano Zambrano y Agustín Casanova).
Esta conjugación de lo local y lo nacional parecía funcionar y mostrar una gran
armonía que hizo recuperar terreno a la lista 6 sobre lugares donde tenía décadas
ausente.
Por otra parte, Guillermo Lasso, que recién comienza a tener experiencia en este curioso mundo electoral después de 10 años la política, también había cometido sus propios errores. Su triunfo indiscutible en 2017, había ido minándose por la escasa inversión (políticamente hablando) de Guillermo Lasso en las elecciones de 2019, con una votación poco homogénea y con muy pocos dignatarios, siendo opacada claramente por el PSC.
El segundo gran error del ex banquero, fue su pésima agenda legislativa, en la que no supo aprovechar su gran bloque de asambleistas que sacó en 2017, y apuntalar desde allí su campaña, sino que se dedicó a sacar partido del blandengue gobierno de Moreno, quien por supuesto y como no podía ser de otra manera, le pidió favores a cambio como salvar a sus ministros mas importantes. A diferencia del PSC que se supo desmarcar a tiempo de la mayoría oficialista en el legislativo. El fracaso de la agenda legislativa neófita del movimiento CREO, le pasa una factura muy cara a Guillermo Lasso: ser identificado como aliado del gobierno menos popular del siglo XXI.
Lasso en su desesperada intención de captar votos, por el auge de figuras como Otto Sonneholzner, salió de su perfil de capacidad (hoy su slogan de campaña) y de auténtico pragmático, para entrarse de lleno en el pantano del populismo, intentando competir contra los dos grandes caudillos del país Rafael Correa y Jaime Nebot. El "caudillaso" implosionó por si mismo, y desaciertos como el "ya que chucha" minaron buena parte de su perfil unificador y serio.
Finalmente, llegó el día que nadie esperaba, después de haberse apuntalado el uno contra el otro, en esa lucha por ocupar el puesto del gran caudillo Rafael Correa, Jaime Nebot y Guillermo Lasso se reunieron en Guayaquil a sellar una alianza electoral. Todos quedamos perplejos ante lo que parecía que nunca iba a darse, y esta "Alianza Mortal", fue otro gran error tanto del socialcristianismo como Guillermo Lasso, porque indirectamente estaban advirtiendo al Ecuador que el Correismo subía vertiginosamente en las encuestas por la mala gestión de Lenin Moreno.
La "unidad" pegada con saliva de ambos líderes de derecha, provocó además otro efecto, que todos los sectores además del correismo, apuntaran su artillería contra Guillermo Lasso, como representante de la derecha ecuatoriana y aliado del morenismo, al que todo mundo buscaba combatir en campaña.
Esta serie de errores tuvieron serias consecuencias catastróficas, el tandem PSC - CREO perdió por goleada en Esmeraldas, Los Ríos y El Oro, donde el PSC había recuperado terreno, y mucho peor aún, Guillermo Lasso fue vapuleado en Guayas, donde se esperaba que la votación del caudillo del golfo se le endosara a la del ex banquero, como la que si le supo endosar Correa a Aráuz.
Sin embargo, a pesar del visible revés electoral del líder del movimiento CREO, que perdió parte de su capital político, y que el PSC no le hubiese sumado ninguno de los votos que obtuvo Cynthia Viteri en 2017, nuevamente entra "La Suerte del Campeón", y Jaime Nebot, salva su capital político , cosechando con triunfos sueltos de asambleistas en provincias donde se había sembrado la unidad en 2019 (Pastaza, Bolívar, y en Quito inclusive), y en una final de infarto por el segundo cupo a la segunda contra Yaku Pérez, Guillermo Lasso se lleva el boleto a la final contra Andrés Aráuz. Estos hechos en números posicionan nuevamente al PSC en segunda vuelta desde 1996, y no solo eso, sino que el PSC aumenta su fuerza en el legislativo, superando el número de asambleístas que sacó en 2017, de 16 a 18.
Así es, en números Jaime Nebot venció, y parece como si hubiese vencido en penales, mediante un último gol en el que te hace la seña de silencio, y te tienes que callar porque es un gol a último minuto. Como dije antes, "La Suerte del Campeón", es ese destino manifiesto que no es para cualquiera, y la final en segunda vuelta, una vez mas es entre los favoritos.
Por último, debe revisarse la estrategia de la "Venezolanización del Ecuador", puesto que si bien para muchos de nosotros es un peligro real, existen muchos ecuatorianos con condiciones tan precarias que se podría decir que ya viven en "Venezuela" hace rato, sin necesidad de viajar al país caribeño.



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