CRÓNICAS POSELECTORALES 2021: Desde el páramo con amor.

 


Todo esta historia del páramo comienza en 1990, año en que nació quien escribe estas líneas.  Ese año fue muy especial en el mundo puesto que el internet comenzaba a dar sus primeros grandes pasos, hubo la primera guerra televisada (Primera Guerra del Golfo) y se acercaba el fin de la segunda superpotencia del mundo, la Unión Soviética.

Según un tío, fiel militante de Izquierda Democrática, hasta 1989 el Gobierno de Rodrigo Borja era casi perfecto, tenía una gran mayoría legislativa, el gobierno era popular y se realizaron grandes reformas en el campo agrícola y comercial por la tranquilidad y confianza que brindaban sus autoridades.

Sin embargo, en junio de ese año, luego de conmemorarse 500 años de la sangrienta ocupación española de nuestro continente, y como si se tratase de un incendio, una fuerza incontrolable de la naturaleza, organizados como una colmena foribunda de hormigas, bajando de los páramos, de los pinos, a lomo de bestias en algunos casos, se avisoraban a aquellos campesinos, que hace no muchos años, eran vistos como un activo más, como las bestias que ahora montaban, eran considerados por muchos como parte de esos bienes productivos, donde el señor era dueño de la tierra y todo lo que se posare sobre ella. 

Era ese valiente y aguerrido pueblo de campesinos serranos que se abría paso no solo por las calles de Quito, sino por la eternidad del espectro político ecuatoriano.  Era el 4 de junio de 1990 y Ecuador era testigo del primer levantamiento indígena, donde acorralaron a un fuerte gobierno nacional, obligándolo a cederles tierras ancestrales y control sobre recursos naturales.


Inconscientemente dando a entender que su camino por la política del país sería a base de luchas, justo en el año en que el Ecuador estuvo en guerra con su vecino del sur Perú, el movimiento indígena forma la CONAIE, su principal gremio organizativo y su brazo político llamado "Pachakutik" en honor al gran caudillo inca que venció en todas sus luchas y formó el imperio prehispánico más importante de América.

Desde aquel entonces el movimiento indígena  ha sido protagonista de varias batallas y trincheras a lo largo de nuestra democracia: La caída del corrupto Bucaram, la caída del inestable Mahuad, la caída del bailarín Gutiérrez, hasta la lucha por el agua contra el poder correistas.



Así pasaron los años, y el movimiento indígena preparaba su gran golpe a los sondeos de 2021, el para muchos de ellos "glorioso" octubre del año 2019, donde aprovechando el descontento de los gremios por una mal socializada disminución del subsidio a los combustibles, la CONAIE preparaba el cenit de sus aspiraciones políticas.  El gobierno de Lenin Moreno, acorralado, tuvo que ceder ante la enorme presión que había puesto, en buena parte, el movimiento indígena, que se perfila hoy como una las principales fuerzas políticas del país.  Octubre tuvo sus bémoles, pero fue en gran medida la catapulta que necesitaban para hacerse sentir con fuerza en las siguientes eleciones.  



Es así que el gran Pachakutik, de la mano de Yaku Pérez, un candidato diferente, ambientalista, artista e impulsado por una exitosa campaña por la defensa del agua, pateó con fuerza el tablero electoral, y estuvo a las puertas de llegar por primera vez a la segunda vuelta de las presidenciales, algo inédito para el movimiento indígena, apropiándose de la izquierda ecuatoriana, y copando la casi tercera parte del parlamento nacional.

Sin embargo, a diferencia de otros sectores de izquierda como el ex MPD hoy Unidad Popular, el movimiento indígena ha tenido liderazgos que han demostrado capacidad e intelecto, tal es el caso de Luis Macas, Nina Pacari, Lourdes Tibán, Salvador Quishpe, Cléver Jiménez y varios líderes comunitarios como Marlon Santi; quienes han servido como soporte ideológico de Pachakutik, muy a pesar de tener también malos elementos como el corrupto Miguel Lluco en la época de Lucio o los mariateguistas Jaime Vargas y Leonidas Iza, quienes sirven de obstáculo para la consigna del indigenismo ecuatoriano.

El indigenismo ecuatoriano ha demostrado desde su aparición en la década de los 90s, que son un grupo político importante del país con un proyecto de gobierno que sobrepasa las fronteras de los páramos y está dirigido para todo el diverso Ecuador, y es precisamente en esta hora histórica, cuando procesos como el calentamiento global nos afectan directamente a todos, cuando los recursos naturales son cada vez más preciados y escasos, son necesarias agrupaciones como Pachakutik, como el gran contrapeso al llamado modelo de globalización, necesario indudablemente, pero que no espera a nada ni a nadie.

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