CRÓNICAS POSELECTORALES 2021: La Gran Conclusión.
Como si se tratase de la caída del muro de Berlín, que dividió a Europa y por sobre todo a Alemania, en dos partes completamente antagónicas, durante la mañana del 10 de abril de 2021, Ecuador veía caer el Edificio que servía como centro de mando del partido más grande y hegemónico de los últimos 50 años: Alianza País. Asi, como si fuere una revelación divina, al día siguiente después de una jornada electoral sin parangón alguno, con el aparente apoyo mayoritario de la clase media y a pesar de su discrepancia con el indigenado en primera vuelta, el señor Guillermo Alberto Santiago Lasso Mendoza, de 65 años de edad, después de intentarlo por tercer ocasión, la cuál parece ser una constante en ciertos políticos ecuatorianos, se alzó con la Presidencia de la República con un arrollador triunfo en la serranía y amazonía ecuatoriana, marcando así un golpe de timón hacia la derecha en la historia de este pequeño país sudamericano.
El líder del movimiento Creando Oportunidades, tuvo un pobre desempeño en la primera vuelta, que se tradució en su ajustado y controversial margen con el que clasificó, frente a Yaku Pérez, quien resentido impulsó el voto nulo para la segunda vuelta. Esto motivo a un cambio urgente y de 180 grados en el marketing electoral, y para inicios del segundo asalto de campaña electoral, vimos que Lasso metió en el armario a su conservador militante del "Opus Dei", provida y curuchupa; para sacar una faceta completamente distinta de un tipo alegre que vestía zapatos rojos (en alusión a la lucha por los derechos de la mujer), hacía videos en tik tok y se acercaba cauteloso pero seguro a las minorías que se encontraban desencantadas tanto con un candidato de derecha dura, como con el recuerdo represor de Rafael Correa.
Luego llegó el día que muchos esperaban, y que marcaría el inicio del rumbo que tomaría la lid electoral: El debate presidencial. Durante el debate que, como es costumbre en nuestro país, se desarrolló entre insultos de los candidatos y publicidad grosera de la autoridad electoral, emergió una frase que decantó la dinámica hacia Lasso: "Andrés no mientas otra vez". Una frase cliché, prefabricada, pero que por la pobreza del debate, se puede acercar un poco al "Míreme a los ojos Dr. Borja", que León Febres Cordero pronunció en el recordado debate de 1984, y que coadyuvó a la victoria del otrora líder socialcristiano.
La accidentada y limitada campaña de balotaje por parte del delfín del correismo, producto del dilema de su candidato de no perder el cordón umbilical con su mentor político por el gran piso del caudillo en provincias de la costa ecuatoriana; sumado a las pugnas internas entre sus milintates, torpedearon el lento ascenso de la candidatura de Aráuz, y en la última semana previo a elecciones, esta no solo que alcanzó su techo, sino que comenzó a decaer, pues para colmo de sus males, sucedieron cuatro hechos erráticos de sus partidarios y sobre todo de su líder, el caudillo mayor Rafael Correa, que pusieron una lápida a sus aspiraciones a Carondelet y que son necesarios traer a colación:
1) La publicación de que Andrés Aráuz había sido liquidado con 27000 dólares aproximadamente del Banco Central en pleno 2020 durante la pandemia, hizo implosionar la retórica que durante estos últimos 4 años había posicionado el correismo; "Lasso es Moreno".
2) La defensa de los concejales correistas al controversial e impopular alcalde de Quito, selló el arrollador triunfo de Lasso en la capital y ciudad más poblada del país (2 a 1) puesto que Jorge Yunda está tremendamente salpicado de corrupción.
3) La alianza con el señor Jaime Vargas, quien tenía antecedentes golpistas y coqueteos constantes con el correismo, hizo indignar a las bases indígenas se sintieran engañadas y traicionadas por este último, al apoyar al delfín de quien los reprimió con fuerza alguna vez, por lo que Lasso coptó el voto en las provincias con mayor indigenado del país.
4) La quizá mas importante, el discurso de Rafael Correa, totalmente fuera de si, lleno de odio y venganza hacia sus opositores, nombrando a medios de comunicación, banqueros y cámaras empresariales a quienes iba a perseguir de llegar su agrupación al poder, que recordó mucho al "los que votaron por Abdalá fueron prostitutas, marihuaneros y rateros" de Febres Cordero, que finalmente hizo colapsar la candidatura de Nebot en 1996.
La personalidad fuerte del caudillo, si bien fue la llama que encendió la candidatura de Andrés Aráuz, lo que le permitió llegar a segunda vuelta; en este balotaje fue el incendio que lo chamuscó, puesto que el domingo Aráuz se vió totalmente superado y sin opción a poner en duda el proceso electoral.
Pues así se escribe otro capítulo más en la historia del Ecuador, y nos queda otra vez la moraleja de que los errores políticos se pagan caro en las urnas. Tal como la Europa de principios de los 90s, que veía caer a la URSS, el Ecuador de hoy asiste a la caída de un gran imperio, llamado correismo; y de entre las cenizas de su castillo recientemente derrocado en la Av. de los Shyris, ve erigirse a un nuevo actor político, el señor Guillermo Lasso Mendoza, quien tiene una labor titánica: Recuperar la unidad nacional alicaída por la enfermedad, el hambre, la crisis económica y la polarización política.

Excelente blog
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