SENESCYT: ¿Se queda o se va?
En los últimos días, mientras Lasso inicia el proceso de transición, el público en general y sobre todo la población joven, ha iniciado una serie de opiniones frente a uno de las propuestas más incisivas de la campaña del hoy presidente electo: La eliminación de la Secretaría Nacional Educación Superior, Ciencia y Tecnología (SENESCYT). La entidad fue en su momento una punta de lanza de la época reformista de la revolución ciudadana, fue una institución que básicamente se transformó en un "Ministerio de las Universidades" que prometía quebrantar el modelo al que ellos denominaron "Universidades de Garage", y dar un enfoque totalmente radical al tema de la Educación Superior.
La naciente entidad encabezada por el señor Guillaume Long, un extranjero sofisticado con una hoja de vida fuera del Ecuador, muy a contramano con la soberanía que pregonaba la revolución ciudadana, comenzó a cambiarlo todo, de la forma que solo ellos lo sabían hacer, con radicalismos. Su primer objetivo fue, establecer un sistema de categorización de las Universidades en el Ecuador, es decir; SENESCYT quería dar a entender a los ecuatorianos, sin un parámetro real o serio que lo certifique en realidad; que en nuestro país habían universidades de primera, universidades de segunda y universidades de última. Entonces sucedió, se publicó un listado de universidades desde categoría "A" es decir excelentes, a pesar de tener deficientes extensiones; hasta llegar a la categoría "E", osea insuficientes y con riesgo de cierre. La primera reacción entre muchos jóvenes universitarios, entre los que me encontraba yo, era un estigma de estar estudiando en una universidad de última categoría, como era mi caso, puesto que mi alma máter había sido calificada en la Categoría "E"; además de la incertidumbre de que te quedarías sin un centro de estudios y por ende sin estudiar.
Finalmente llegó el día que muchos temían, la revaluación, del cual siempre tuve sospechas, pues el tufo de la politiquería siempre estuvo presente. En mi caso, recuerdo que fuimos evaluados en las instalaciones de la Universidad Técnica de Manabí; predominada hace varias décadas por los familiares políticos de Andrés Aráuz, último candidato presidencial de la Revolución Ciudadana. Después de dicho proceso que, además de hermético era dudoso - ya que según denuncias, las pruebas para la revaluación fueron copiadas de un proceso de acreditación mexicano - sucedió lo tan temido: En un lunes por la mañana del año 2011, varias universidades del país amanecieron cerradas, con la leyenda "Cerrada por insuficiencia académica", y más de 20000 jóvenes se quedaron sin estudiar. La historia universal recordará al Ecuador por ser uno de los países que más universidades ha cerrado.
Luego llegó el pináculo de la reforma educativa de la Revolución Ciudadana, que no fueron ni las escuelas del milenio ni el cierre de las universidades de garaje. El cenit y monumento se llamaría "Yachay", un Centro de Estudios Superiores que prometía marcar un antes y un después en la Educación Superior del Ecuador, que sería una suerte de "Sillicon Valley" en el corazón de la serranía ecuatoriana, siendo bautizada como "Ciudad del Conocimiento", donde saldría la crema y nata de los eruditos en la tecnología. El señor René Ramírez quien tomó la posta de Guillaume Long en el tema de la Educación Superior, fue el encargado de operativizar Yachay que le costó al país millones de dólares. Al final del mandato de la Revolución Ciudadana, Yachay no fue más que un carísimo monumento a la demagogia bananera que ha caracterizado al socialismo del siglo XXI.
Con Yachay concluyó una era en la Educación Superior del país, llena de cambios de forma, pero no de fondo, conservando los mismos vicios de las universidades en el país, como la autocracia y eternización de los rectores en sus cargos, la prepotencia educativa (yo tengo PHD y soy mejor que tú) y mucho peor, que las universidades sean cada vez menos democráticas, donde los estudiantes no se empoderen de la academia. Eso sin hablar de la terrible corrupción, que no la traigo a colación por ser un tema más de sociedad, que de academia como tal.
Por todas estas razones, SENESCYT no solo debería cerrarse, sino que debería CENSURARSE con una placa a sus operarios, tal como sucedió con el "Caso Sobornos", puesto que SENESCYT, al igual que el MPD en el pasado, cometió uno de los peores crímenes contra la educación en el país, y por ende contra la sociedad civil: POLITIZAR UNA REFORMA EDUCATIVA.
Sin embargo, considero que la creación como tal de la SENESCYT fue un gran acierto del socialismo del siglo XXI, puesto que si es necesaria una entidad que esté siempre a la vanguardia de la educación en todos sus niveles, y que deben haber exámenes de ingreso para las universidades. No debemos regresar al pasado, ya que antes de SENESCYT existía el inefable Consejo Nacional de Educación Superior (CONESUP), que no era más que un grupo de amigos rectores de las universidades, que se autorregulaban y dictaminaban las políticas universitarias, a so pretexto de la mal llamada autonomía, lo que permitió abusos como la compraventa de títulos y universidades que no cumplían con los más mínimos estándares.
Mi propuesta con SENESCYT, sería que el presidente Lasso disponga que este organismo sea absorbido por el Ministerio de Educación, y estas son las razones más que contundentes:
1) Terminar con el divorcio de Educación Primaria, Secundaria y Educación Superior: La Educación es una sola puesto que los seres humanos nos educamos hasta el último día de nuestras vidas; no podemos tener profesionales sin la más mínima preparación en conocimiento general que enseñan en los colegios (ejemplo, un abogado que no sepa temas básicos de álgebra) y mucho peor aún, no podemos tener profesionales que no tengan incorporados los más elementales principios de moral y ética que enseñan en las escuelas. Si queremos cambiar nuestra sociedad, comencemos con la educación, así la corrupción no se institucionalizará.
2) La homologación de los sueldos y salarios de los docentes y rectores de escuelas y colegios con los de las universidades: A pesar de que el educar niños y adolescentes, es una labor titánica mucho más complicada que formar profesionales; existe una ENORME brecha salarial entre los docentes. Existen académicos universitarios que ganan hasta 7 veces más que uno de escuela o colegio, y estas injusticias no permitirán nunca un avance serio en nuestra educación.
3) El seguimiento integral del estudiante: Que el estado realice un seguimiento del alumno, desde que es un niño, hasta cuando es profesional, ayudará a la academia con la retroalimentación e identificación de muchos problemas respecto a la educación, e inclusive en algunos casos, nos ayudaría a entender patologías y conductas del adulto profesional, muchas veces atascadas en su niño interior. Esto podría ser, ya siendo un poco soñador; el punto de partida de una reforma penitenciaria.
Más allá de la diversidad de criterios, debemos comprender que la Educación es el principio y el fin de toda sociedad que se denomine civilizada, que una nación sin educación es una nación anclada al subdesarrollo, sin posibilidad de salir del tercer mundo, condenada a perseguir sus vicios como un perro que persigue su cola, creyendo que algún día la va alcanzar.



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